Comparto con vosotr@s una entrevista que me hicieron sobre sexología que estoy segura os resolverá algunas dudas.

En España, ¿se practica mucho o poco sexo?

¿Qué grupos de edad o qué tipos de pareja son los que más lo practican y quiénes son los que menos?

Hablar de poco o mucho en sexo siembre ha sido muy relativo, pero en estos tiempos de pandemia todavía más porque el COVID-19, igual que ha condicionado y ha dado la vuelta a nuestra vida en todos los sentidos, en el sexo también. Desde siempre las relaciones fijas han sido más frecuentes que las relaciones esporádicas, aunque también había mucho sexo ocasional, pero durante estos meses, el miedo al contagio ha hecho que disminuyan mucho más las relaciones sexuales entre desconocidos y que sean muy pocos los irresponsables que se atreven a hacerlo. Está claro que hay que plantearse nuevas maneras de vivir las relaciones sexuales sin poner en riesgo la salud.

Al contrario de lo que pueda parecer, también la frecuencia sexual ha disminuido bastante en los hogares, a pesar de que durante el confinamiento se pudiera pensar que, al disponer de más tiempo, las parejas se amarían más. Pero el peso de las preocupaciones, de la incertidumbre y del miedo, junto con la falta de intimidad de muchas parejas o el exceso de horas juntos, han hecho que el sexo no fuera tan bueno como se pensaba.

Respecto a los tipos de parejas, las tendencias también han cambiado mucho en los últimos años. Hay corrientes que plantean alternativas a la monogamia clásica y merece la pena mencionarlas, puesto que cada vez se habla más de ellas, pero todavía crean mucha confusión. En el siglo XXI hablar de pareja ya no es sinónimo de unirse a alguien del otro sexo para formar una familia tradicional, hay muchas formas de emparejarse y las posibles combinaciones son múltiples.

Hace no muchos años se generalizaba hablando de parejas fijas y de parejas esporádicas, independientemente de que fueran legalizadas o no, gratuitas o pagando, homosexuales o heterosexuales… Actualmente dentro de la pareja fija tenemos que distinguir entre las parejas abiertas y las parejas cerradas, las parejas que comparten sexo con o sin amor e incluso hablar del amor o del sexo entre más de dos (tríos, grupos, etc). De manera somera diré que hay personas que creen en el amor exclusivo y único, pero que, al mismo tiempo, piensan que el plano sexual no es un pilar fundamental del amor (parejas abiertas), mientras que otros entienden el amor como algo abundante e infinito (poliamor) definiéndose el poliamor como “amar a varias personas a la vez de forma consensuada, consciente y ética” pudiendo haber sexo entre ellos o no.

Volviendo a la pregunta inicial, en general en España tenemos una frecuencia sexual aceptable, pero, al contrario de lo que muchos creen, no por encima de la media que tienen en otros países del mundo. En una encuesta del año 2016, realizada a más de 29.000 personas de 23 países, salió el siguiente resultado: San Petersburgo es la ciudad del mundo en la que más sexo se practica, seguida de La Habana, Roma, Sevilla, Tánger, París, Nueva York, Londres y Berlín.
En otra encuesta publicada por Durex y realizada entre 26.000 personas de 26 paises, a la cabeza del buen sexo mundial estaban los colombianos seguidos por los indonesios, los rusos y los portugueses.

Cuando se hace poco, ¿a qué motivos se debe principalmente?

En este aspecto es difícil generalizar y siempre van a intervenir múltiples factores, pero los podemos agrupar en tres grandes grupos:
a) Factores orgánicos (enfermedades cardiovasculares, enfermedades metabólicas, exceso de peso, abuso de drogas o de alcohol, alteraciones hormonales, etc).
b) Factores psíquicos o emocionales (ansiedad, depresión, falta de autoestima, tristeza, etc)
c) Factores mixtos, en las que se podrían englobar la mayoría de los casos, ya que es muy raro encontrar causas físicas o emocionales puras, porque unas casi siempre van a ser o causa o efecto de las otras. Por ejemplo, si una persona tiene disfunción eréctil, ésta puede tener una enfermedad vascular de base (causa orgánica) pero al mismo tiempo el hecho de no estar seguro de su erección va influir en la disminución de su autoestima y confianza, lo que a su vez puede hacer que esa persona evite tener relaciones sexuales.

¿Es “malo” para la salud no tener buenas relaciones sexuales con la pareja?

¿o simplemente es un aspecto más que se puede descuidar?

Tener o no buenas relaciones sexuales no es en absoluto un aspecto secundario que se pueda descuidar sin que tenga consecuencias, pero tampoco es el único importante en la pareja. Lo que realmente considero que es “malo para la salud” es no ser feliz, por lo que debemos intentar solucionar o mejorar en nuestra vida todos aquellos aspectos que nos hagan sufrir y que sean susceptibles de ser cambiados, aunque para ello tengamos que esforzarnos, porque las cosas, si se dejan a su libre albedrío, raramente cambian y cuando lo hacen suelen ir a peor.

Lo que está demostrado es que las personas que tienen relaciones sexuales satisfactorias son más felices que los que no las tienen, ya que la salud sexual es una parte integral de la salud y del bienestar general del individuo. De hecho, hay datos de estudios muy serios que relacionan la salud sexual con la longevidad, con el bienestar y con la felicidad, siendo uno de los factores que más determinan la satisfacción del individuo por la vida, sin embargo, llama la atención que algo que es tan importante no se suela intentar mejorar proactivamente ni se le otorgue la importancia que merece.

¿Tienen mejor sexo aquellas personas que no tienen pareja estable?

Pues depende. En contra de lo que podría creerse, el sexo ocasional no es lo más valorado. En general, las personas que viven en pareja presentan mayores niveles de satisfacción que los solteros, aunque no siempre sea así. Es muy importante conocer los gustos de la pareja para poder disfrutar de unas relaciones más placenteras y la complicidad es muy favorable, pero a veces la monotonía y la falta de comunicación empobrecen mucho las relaciones. En las parejas esporádicas, aunque no hay conocimiento mutuo, puede haber un nivel más alto de deseo sexual, de ganas de innovar y de desinhibición, estando estos factores directamente relacionados con la obtención de placer puntual, aunque a la larga estos estímulos se pueden volver insuficientes y la insatisfacción suele pasar a tener más protagonismo que el placer.

¿Qué se puede hacer en esos casos donde realmente se hace poco o prácticamente nada?

Cuando el sexo se practica poco, lo primero es preguntar si realmente se quiere aumentar la frecuencia o no. Hay parejas que son muy felices sin apenas practicar sexo porque no necesitan más, y ambos están de acuerdo en ello, aunque a veces les haya costado años llegar a esa conclusión. El problema surge cuando uno de los dos se siente insatisfecho o cuando son los dos los que no son felices con la frecuencia o la calidad de sus relaciones sexuales. Para mejorar la vida sexual, lo primero es querer mejorarla, y lo siguiente es hablar sobre ello. A veces lo más rápido y efectivo es pedir ayuda a un experto en sexología, porque muchas parejas se pasan años intentando resolver sus discrepancias sexuales y cuando se deciden a pedir ayuda es cuando están a punto de separarse y entonces puede ser tarde porque la pareja ya se ha deteriorado demasiado en el intento.

 

¿Se podría decir en general que las personas que realizan ejercicio físico tienen mejores relaciones sexuales?

¿Por qué sí o por qué no?

En general suelen tener un mejor funcionamiento de sus órganos sexuales y también de otros sistemas y aparatos como el cardiovascular, el locomotor, el hormonal, etc, porque la persona que realiza ejercicio de manera habitual suele tener un mejor estado de salud global y todo tiende a funcionar mejor, pero eso no va a ser el único factor que determine el éxito o el fracaso sexual, hay otros muchos factores que van a influir. El Ars Amandi o el arte de amar va a ser lo más importante, no es necesario que todo funcione perfecto para disfrutar mucho, hay que saber sacar partido a todas las posibilidades y opciones que puede haber en el sexo, según las condiciones y capacidades de cada individuo, con el objetivo de disfrutar él o ella y de hacer disfrutar a su pareja.

No hay duda de que si a una persona que conduce muy bien le damos un coche bonito y potente, va a destacar más que si conduce un vehículo peor o en mal estado.

sexo

El ejercicio cardiovascular. ¿Cómo mejora las relaciones?

En términos generales, todo lo que mejore el estado físico de una persona va a influir positivamente en su salud general y también en su salud sexual. El ejercicio cardiovascular incrementa nuestra capacidad de resistencia y mejora la condición física. Entre los muchos beneficios que ejerce sobre la salud destacaría que: disminuye la grasa corporal, mejora la circulación de la sangre, mejora el sistema arterial y venoso, ayuda a controlar los niveles de colesterol, mejora la presión sanguínea y el ritmo cardiaco, refuerza el sistema inmunitario, etc.

Entre las principales causas orgánicas de las disfunciones sexuales están todas aquellas que aumentan el riesgo cardiovascular, y que van a mejorar mucho con este tipo de ejercicio.

El ejercicio de fuerza con pesas, ¿mejora la calidad del sexo?

Pues a largo plazo sí, porque va a evitar que perdamos masa muscular, y esto es importante sobre todo a partir de los 50 años, ya que a esa edad la disminución de la masa muscular empieza a acelerarse, aunque en realidad se inicie a partir de los 30 años.

La causa es la disminución hormonal progresiva que se produce a partir de los 30 pero que se intensifica a partir de la andropausia y de la menopausia. Este proceso se denomina sarcopenia y, aunque se asocia a la edad, se puede frenar con el ejercicio y ralentizar así el envejecimiento. La sarcopenia va a facilitar que se acumule la grasa y que se debiliten los músculos, lo que a la larga produce una disminución progresiva de la fuerza lo que contribuye en gran medida a la incapacidad del anciano.

Además de prepararnos para un envejecimiento saludable, el ejercicio con pesas va a ayudarnos a tener un cuerpo fuerte y del que nos sintamos orgullosos. Hay personas que piensan este tipo de ejercicio solo deben hacerlo los hombres, pero es una gran equivocación, porque a las mujeres también nos beneficia estar fuertes en nuestra vida cotidiana y además lo que más va a ayudar a mantener la grasa a raya es una dieta acorde e incrementar la masa muscular.

Un cuerpo cuidado y bien modelado va a dar al individuo más seguridad en sí mismo y le hará sentir menos vergüenza a la hora de mostrar su desnudez, y ambas cosas pueden influir muy beneficiosamente en el sexo.

Una persona que hace bastante ejercicio y tiene relaciones sexuales saludables,

¿tiene mejor autoestima y tiende por tanto a hacer cada vez más ejercicio físico, se puede decir que es un círculo “vicioso” pero positivo?

Por supuesto. En general la persona que hace ejercicio físico con regularidad suele mejorar su autoestima porque se siente mejor con su cuerpo y eso le da más seguridad, lo que con frecuencia va a conducir a unas relaciones sexuales más satisfactorias. Esto a su vez va a retroalimentar también a la autoestima y va a favorecer que la persona encuentre satisfacción en cuidar su cuerpo.

Y en la cama, ¿se pueden quemar también muchas calorías?

¿Hasta cuántas (más o menos díganos la estimación de tiempo que debería durar el pre- y el durante)?

Pues eso es más bien un mito porque las calorías que se queman en una relación estándar no van a ser tantas como puede parecer. Las escenas muy vigorosas y con mucho gasto energético son más propias de las películas que de la vida real, pero en el caso en que se produzcan no son nada frecuentes. En general el gasto en lo que llamamos una relación estándar va a ser el equivalente a subir dos pisos de escaleras andando, sin correr.

¿Tener un buen físico ayuda a desenvolverse mejor entre las sábanas o es un tema de “maña” más que de fuerza?

En el sexo todo cuenta, indudablemente lo más importante es la maña, pero si una pareja está muy en forma va a ser capaz de hacer posturas más arriesgadas que requieran fuerza o flexibilidad, y de mantener un ritmo más alto.

Sabemos que el ejercicio mejora las relaciones sexuales, pero ¿hay algún dato curioso relacionado con los hombres en concreto y las mujeres? En este estudio publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine Ir al enlace, se asegura que los hombres que realizan ejercicio a menudo tienen una mejor función eréctil y sexual, ¿es así?

¿Las mujeres también se ven beneficiadas y aquellas que practican ejercicio pueden tener más y mejores orgasmos?

No hay ninguna duda. Tanto la función eréctil en el hombre como la lubricación en la mujer son fenómenos básicamente vasculares, es decir, que dependen del buen estado de los vasos sanguíneos que intervienen. Los vasos tienen una capa interior que los tapiza y que se llama endotelio, y su buen estado va a tener mucho que ver con la oxigenación de los órganos sexuales y con su funcionamiento. El ejercicio realizado con regularidad va a mejorar el estado del endotelio y éste va a producir sustancias vasodilatadoras como el óxido nítrico que, entre otras funciones, favorecerán que fluya bien la sangre, con lo que tanto el aumento de tamaño del pene como el de los labios vulvares y el clítoris van a ser óptimos, porque estos mecanismos son muy similares y dependen básicamente del adecuado llenado de sangre de sus senos cavernosos.

En este otro estudio Ir al estudio se asegura que los abdominales y los ejercicios con peso pueden llegar a producir orgasmos en las mujeres. ¿Qué hay de cierto en esto o en qué casos puede darse, en todos?

Más bien yo creo que el estudio se refiere a que al mejorar la capacidad de contracción de los músculos perineales, va a mejorar la capacidad femenina de tener orgasmos. De hecho en terapia sexual, se trabaja mucho con los ejercicios hipopresivos y los ejercicios de Kegel para fortalecer la musculatura de la zona y aprender a tener orgasmos.

¿Puede ser el exceso de grasa corporal un problema a la hora de tener buenas relaciones sexuales?

¿A nivel físico, a nivel emocional…?

Pues a ambos niveles, ya que el exceso de grasa volumétricamente va a dificultar el acceso a los puntos de placer, o va a imposibilitar practicar determinadas posturas, pero quizá lo más importante es que a nivel interno la persona obesa suele tener un nivel de inflamación celular muy alto y eso va a poner en riesgo el buen funcionamiento de los órganos, además de las posibles enfermedades simultáneas que pueda tener, como por ejemplo placas de ateroma en las arterias que, como hemos comentado, dificultan procesos como la erección o la lubricación.
A nivel emocional también es frecuente que los obesos no se sientan muy contentos con su cuerpo y eso les haga evitar el sexo o hacerlo con vergüenza o limitaciones.

Cuando una persona pasa a ser obesa, ¿disminuyen también las ganas de hacerlo?

En el sexo casi todo es multifactorial, es decir, que va a estar influido por varios factores a la vez. La persona obesa, que además tenga una edad avanzada o enfermedades asociadas, generalmente va a ver muy disminuido su deseo, pero porque las hormonas disminuyen con la edad y el deseo sexual está directamente relacionado con ellas.
Pero en una persona joven y sin patologías, el peso por sí solo no debería disminuir el deseo, pero el hecho de no sentirse bien con su cuerpo puede ser demoledor en este aspecto.

¿El exceso de grasa en hombres y mujeres puede producir problemas de fertilidad?

Sí, cuando la cantidad de grasa es muy grande va a repercutir en ambos sexos y puede ser por varios mecanismos. Por ejemplo, el hombre obeso por su mayor volumen y peso comprime más la zona prostática y si además es muy sedentario, esto puede afectar la calidad de los espermatozoides y la concentración de los mismos. La mujer obesa muchas veces también presenta alteraciones hormonales que se relacionan con ciclos anovulatorios (síndrome de ovario poliquístico), también puede tener menstruaciones irregulares o exceso de hormonas masculinas o de hormonas femeninas que van a disminuir la fertilidad.

¿Qué consejo le daría usted como sexóloga y nutricionista a una persona que ha empezado a tener problemas en la cama a raíz de un exceso de peso?

Pues para empezar, le diría que lo más rentable va a ser que empiece a plantearse perder peso, y para ello no hay que olvidar que los dos pilares básicos son la dieta y el ejercicio físico. La mejor manera de conseguir el éxito es buscando el asesoramiento de expertos. Si a pesar de perder peso los problemas en la cama no mejoraran entonces lo recomendable sería pedir consejo a un médico experto en sexología, porque puede haber algún problema orgánico o emocional que requiera iniciar un tratamiento.

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